8 jun. 2012

Si sueñas, ligotecarías (I)


Microrrelato Ligotecarias. Cuidado, que muerden:

          Ya eran casi las nueve y cuarto cuando estaba en la entrada de la Conchi esperando a que llegaran sus compañeras de estudio. Habían quedado a las nueve, pero para qué engañarse, todos sabían que ninguno llegaría puntual. Así que allí estaba, sin prisa por entrar a estudiar, al fresco de la mañana, viendo cómo el resto de la gente echaba el pitillo de antes de ponerse a la faena. Volvió a sacar el iPhone para entretenerse un rato, mirar el Twitter, y de paso aprovechar para meterles algo de prisa por Whatsapp. Aunque tampoco le hacía mucha falta el smartphone, por que acababa de llegar una oleada de estudiantes provenientes de las rachas que abre el semáforo del callejón de Derecho. Y cuándo digo estudiantes, me refiero exclusivamente a ellas. A las 8 o 9 de la mañana puedes congelarte si vas vestido cómo para ir a la playa, pero claro, el calor que hace a mediodía en el centro de Santiago lo conoce todo el mundo. Por eso, da igual la hora que sea, que cuando desfilan las chicas de Farmacia, Biología, Química, Psicología, Derecho y demás facultades del Campus, en horario de verano, cualquiera puede levantar la vista unos segundos para, simplemente, deleitarse un rato. "Los leggins  definitivamente están en auge", piensa uno de nuestros protagonistas. Como una lo pilla mirándola descaradamente, decide desviar la mirada para ver si por fin llegan sus amigas y.. Ah! Efectivamente, ahí están las 3 con sus carpetas y, ejem, modelitos de biblioteca. "Ni ellas se salvan, aunque, visto por el lado bueno, no llevan tacones".

Lo saludan alegres al llegar en la entrada, a pesar de que alguna aún está con cara de dormida por la falta de sueño. Un par de besos a cada una, los saludos de rigor PECHOS, y una riña en broma por hacerlo esperar tanto tiempo. Entran en la biblioteca, y el tono de los comentarios desciende hasta leves susurros , mientras los funcionarios de la entrada les dedican un par de miradas, y no amistosas precisamente. Finalmente se instalan en la -2, ya que bajando las escaleras vieron que en la primera ya había ambiente, y les daba pereza ponerse a buscar sitio para todos. Cómo en esa aún hay bastantes sitios por ocupar, finalmente se acomodan bajando las escaleras a la derecha, por que el ruido de la fuente relaja a Arantxa, cómo ya les había dicho veces anteriores. No les dio tiempo a sacar los apuntes y sentarse, cuando dos chicos que pasaron al lado del grupo se quedaron mirando fijamente a Nerea y a Sofía mientras caminaban. Uno de ellos, llegó incluso a girarse, lo que provocó que tropezase con una tímida jovencita, seguramente de Bolonia, a la que tiró la carpeta al suelo. Marcos y Arantza, que fueron los únicos que se dieron cuenta de lo que desencadenó el accidente, comenzaron a reírse en silencio, echándole sendas miradas de culpabilidad a sus provocativas Y PERRAS amigas. Ellas, que sólo levantaron la cabeza de la mesa con el ruido del carpetazo contra el suelo, sí vieron cómo los chicos se ruborizaban y escapaban hacia sus asientos, muertos de vergüenza, por lo que terminaron mirándose con cara de incrédulas, y volvieron a sus apuntes.



Arantza estaba sentada frente a Marcos, repasando ambos Civil IV y Farmacología respectivamente. Ellos seguían concentrados en sus apuntes, mientras que Sofía y Nerea también se peleaban con Antropología y Psicometría II, a la vez que se giraban de vez en cuando para ver a los chicos que empezaban a sentarse en los sitios libres cercanos. No es que fuera difícil concentrarse, pero con el calor que hacía allí abajo y la gente que no dejaba de llegar para buscar asiento, o que se dedicaba a dar vueltas por la planta buscando compañeros, hacían que concentrarse se convirtiera en una ardua tarea.

Pasados pocos más de 40 minutos, sucede. Tras un sospechoso y considerablemente largo rato estudiando en serio, Marcos alza la vista de sus folios, aprovecha para estirarse, y es cuándo la ve.
La chica que está en la mesa siguiente, que estaba mirándolo cuando se fijo en ella, apartó la vista rápidamente, intentando disimular. Pero él continua mirándola un rato, ya que los apuntes en ese momento ya no le atraían lo más mínimo. Y ella vuelve a levantar los ojos ligeramente hacia él, y sonríe de forma tímida, mientras le susurra algo a la compañera que está a su lado. Para sorpresa de él, ve cómo varias de las chicas de la mesa de enfrente se giran para observarlo y, tal cuál discoteca, evaluarlo. La cosa no queda ahí cuándo dos chicos que estaban en su grupo de estudio, también lo miran de manera disimulada, y atienden a la conversación.

- Oye, tú crees que esos están rajando de nosotros, o es que somos demasiado guapos y entonces simplemente nos tienen envidia y no les dejamos estudiar? - pregunta Marcos.

- Quiénes? - Pregunta Arantza en voz alta, girándose y apoyando el brazo en el respaldo. Inmediatamente todos se vuelcan a sus apuntes de manera apresurada y con las caras sonrojadas por la vergüenza. Despúes responde susurrando - Esos? Igual es que les gustamos, vete tú a saber... Eh, chicas, no os parece mono el rubito del polo verde?

- Cuál? Cuál? Cuál Cuál? Cuál? ... - pregunta Nerea casi antes de enderezar la vista y ponerse a buscar por los asientos de alrededores. - Ése? Pfffffffffff! MONGUER No me gusta, demasiado divino para mi gusto... Le pega más a Sofi - le dice mientras le da un codazo amistoso a Marcos y le guiña un ojo a Arantza.

La supuesta interesada, sigue con sus apuntes, aunque sonriendo esta vez, mientras pregunta:

- A ver, hacia dónde tengo que mirar? Más os vale que valga la pena, que ahora que estaba a tope con Arqueología Histórica y me cortasteis la racha...

Se lo indican sus amigos con gestos de cabeza, y ven cómo ellos también los miran con caras incrédulas, preguntándose que se supone que están haciendo.

El resto de la gente de otras mesas, está algo más ocupada, por lo que por suerte para ellos, les evita que puedan reprocharles su actitud con miradas asesinas exigiendo silencio. Los de su propia mesa ya hace rato que desistieron, y algunos por suerte ya llevan auriculares o hablan más con el compañero que ellos.

- Ummm, no está mal eh...  - comenta Sofía haciéndose la interesante, aunque los tres saben perfectamente que el pobre chaval está perdido, y antes de mediodía habrá caído en sus garras. Aunque igual con el número para conocerse por Whatsapp le llega de momento. - Después del descanso le dejo una nota, a ver que le parece. Si no malo será no encontrar otro decente por ahí...

- Si es que lo sabía, cómo te conozco! - Replicó Nerea al momento. - No sé de que me sorprendo, si cuando salimos por la noche soy yo la que te escoge a los chicos, y acierto siempre.

- Pero que enfermedad! Después decís que nosotros estamos mal, pero vosotras últimamente, telita... - Les increpa Marcos. Mira la hora y dice: - Venga, vamos a tomar algo, que me muero de hambre, y aparte hace demasiado calor.

- Será por la amiga del novio de Sofía, que no deja de mirar para aquí! - Dice Nerea sin parar de reír, mientras las otras cogen sus bolsos y se levantan.



Marcos, en un intento de enmendar el comentario de sus amigas, cómo si la chica los hubiera escuchado, la mira y le sonríe a modo de disculpa. Se levanta, coge su chaqueta, y se queda unos segundos esperando a que sus amigas vayan delante, para aprovechar y volver a mirar por última vez antes de ir a tomar el café a la "futura madre de sus hijjos", cómo le encantaba decir a Arantza.

Y allí estaban los cuatro, a las 11:20am, subiendo las escaleras para ir al Seu a tomar el merecido café. Fue entonces, cuando llegaron al final de las escaleras de la entrada, cuando sucedió cómo si de una película americana se tratase. Se abrieron las puertas del ascensor, y salieron los 2 chicos de la mesa de detrás. El pretendiente de Sofía, sonriendo muy seguro de sí mismo, y un compañero, no menos apuesto que su amigo pero sí bastante más tímido, por la manera en que se intentaba esconder detrás del chico rubio.

- Tomad, de parte de nuestros amigos - dijo el chico entregándole a Sofía un folio cuidadosamente doblado. Después se dirigió a Marcos y le dijo en tono amable, antes de volver a meterse en el ascensor: - También hay una nota para ti. Encantado de conoceros, hasta luego.

Y allí se quedaron plantados los 4, mirando estupefactos el folio doblado, sorprendidos por el descaro de la gente. En el buen sentido, claro. Hasta que Nerea dijo:

- Ya puede haber otra nota para mí también, por que si no cuando vuelva el rubito se va a enterar. Aunque sea de parte del timidillo ese... O de otra chica. - Rieron todos por lo bajo, y acto seguido, volvieron a encaminarse hacia la salida. La de la biblioteca.

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"Todos los hechos y personajes de este relato son inventados. Cualquier coincidencia con la realidad es una mera casualidad. Saludos mis putitas. Josefa, te quiero."



"- Vámonos átonos!"


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