10 mar. 2011

Un récord para no enorgullecerse



Hace apenas una semana, fue el aniversario de uno de los récords que más tiempo perdurará intacto en la NBA. Ese, no es otro que el conseguido por Wilt Chamberlain el 2 de Marzo de 1962, en el famoso partido entre los Knicks y los Warriors en el que consiguió anotar 100 puntos.


Aunque no fue el único récord que se estableció ese día, si fue el más importante y el más mediático. Hoy recordamos con una carta ficticia escrita por él (y José María Ávila) a una de las mayores leyendas menos reconocidas, cuya grandeza y nunca mejor dicho, no tenía límites.

"He de concluir subrayando que nunca le di excesiva importancia a esta hazaña, más allá de la anécdota puntual. De hecho, mis sentimientos hacia ella fueron suavizándose con el paso del tiempo, pues al principio me agotaba que me estuvieran continuamente recordando algo que a mí no me motivaba mucho. En el vestuario no lo celebré tan efusivamente como mis compañeros, y además quedé horrorizado cuando comprobé que había intentando 63 tiros en juego... 63 tiros!!!


Siempre he afirmado que me siento más orgulloso de los 55 rebotes que capturé una noche de 1960 contra Russell, de los 50.4 puntos por partido que promedié durante la temporada 61-62, o de ser el líder en asistencias en el año 68. Les otorgo mucho más valor como conquista individual, porque a fin de cuentas nunca hubiera metido 100 puntos si mis compañeros no me hubieran seguido pasando, o si el entrenador no hubiera sacado a los suplentes para que cometieran faltas y así parar el reloj.
Recuerdo en este sentido declaraciones de algunos jugadores de NY, muy picados, quejándose de que aquello fue una pantomima, que convertimos el partido en un carrusel de faltas, etcétera. El que peor lo encajó fue sin duda Richie Guerin, la estrella All Star de los Knicks. Se trataba de un ex-marine, tan gran jugador como orgulloso. Digería fatal las derrotas, y se autoexpulsó del partido. También Eddie Donovan, el entrenador de los Knicks, se expresó en los mismos términos… seguramente no le hizo gracia que su mujer estuviera presenciando el partido en las gradas. El caso es que a nadie le gusta encajar 169 puntos y que además un jugador te meta 100, por tanto todas las protestas que vengan desde la gran manzana las entiendo como lógicas. Sin embargo, sí que he de agradecer profundamente a mis rivales la gentileza de contribuir, con sus constantes faltas personales, a registrar mis 28/32 tiros libres como uno de los 9 récords que cayeron esa noche.
En fin, que ya estoy acostumbrado, toda mi vida ha seguido el mismo guión. Siempre he sido el villano, el indolente, el perdedor. La criatura que jamás alcanzó mérito alguno, al no poder despojarse del mito de su exagerado cuerpo. Hoy, cansado de la artritis y ya vencido por los años, sigo recordando la frase que ilustra con precisión quirúrgica toda mi relación con el baloncesto: No one roots for Goliath. Nadie está de parte de Goliath..."

The Stilt



(Texto sacado de "No one roots for Goliath")

1 comentario:

  1. Aunque jugase contra un equipo de barrio, meter 100 puntos es una monstruosidad. Buenísimo.

    ResponderEliminar